John Watson y el salvaje experimento con el pequeño Albert

John B. Watson era un psicólogo que creía que en psicología lo único viable de estudio científico eran las conductas aprendidas observables.

Para estudiar el poder del condicionamiento, Watson utilizó bebés como objetos de estudios. Demostró que se podían aprender emociones fuertes en una situación por condicionamiento y después generalizarlas o transmitirlas a otras situaciones similares sin tener que repetir el  condicionamiento original.

Watson y su asistente condicionaron a los bebés para asustarse con un ratón blanco que anteriormente les había gustado. En este caso, trabajaron con un bebé de 8 meses, el pequeño Albert.

El pequeño Albert y el ratón blanco

Cada vez que aparecía el ratón, hacían sonar un ruidoso Gong que alarmaba al bebé, poco después la aparición del ratón sólo era suficiente para asustar al bebé y hacerle llorar. Se estaba operando un condicionamiento clásico.

 Cuando el bebé se alejaba gateando del ratón hacia un sitio seguro, su comportamiento resultaba recompensado y de este modo su miedo se reducía, en ese momento se estaba operando un condicionamiento instrumental. Más adelante cuando el bebé veía un estímulo similar al ratón cómo un conejo, un perro, un abrigo de piel o una máscara su miedo aprendido se había generalizado hacia cada uno de ellos. Aquellos bebés que antes no tenían miedo de nada ahora se atemorizaban fácilmente por una cantidad de cosas inofensivas.

El pequeño Albert ya condicionado 

Este primer estudio de Watson resultó muy controvertido por el uso de bebés, hoy en día un experimento de este tipo no podría llevarse a cabo debidas a las estrictas directrices éticas que gobiernan el tratamiento de todo tipos de sujetos de investigación tanto humanos como animales.

Algunos años después de éstas demostraciones un miembro del equipo de Watson, Mary Cover Jones desarrolló técnicas para eliminar miedos ocasionados por condicionamientos naturales en adolescentes.

Mary Covers Jones y el pequeño Albert

Jones es la primera terapeuta conductista pero estas técnicas llegaron muy tarde para algunos de los sujetos de Watson. El destino del pequeño Albert permanece en la incógnita.

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